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cuento de navidad

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Anuncio global cuento de navidad

Mensaje por GaLdEr el Vie Dic 24, 2010 12:12 pm

Advierto de una vez que el contenido es un tanto delicado, asi que no es recomendable que lo lean menores de 16. Es le primera parte, algo larga, pero les aseguro que la segunda no lo será tanto. Disfruten.

UN CUENTO PARA RECORDAR.
La época navideña es una época de esperanza, de alegría y de alivio para algunas almas torturadas por los pasajes de la vida, para volver a recobrar la fe, aunque a veces de maneras misteriosas y poco favorables. Este es el caso de una persona a la cual le cambiaria la vida en navidad.
Jovencita – Brrrrrrrrr…. Que frio hace. Lo peor de todo es que no ha caído ningún cliente. Como me gustaría un café.
Mujer – Hola manita (modismo popular para referirse a amiga), ¿cómo te ha ido?
Jovencita – Pues no muy bien, falta casi una semana para navidad y casi no eh tenido clientela, ni siquiera un chavito que quiera “estrenarse”, si esto sigue así voy a tener que pasármela ese día en la calle.
Mujer – Hijole, pues que mal manita…… Si quieres te puedo hacer un préstamo para ayudarte por el momento.
Jovencita – No te preocupes, ya habrá algo en la semana.
Mujer – Que mala pata… pues me voy amigis, tengo que ver a un tipo en su apartamento de por aquí, hay que trabajar sino no hay pa´ tragar.
Jovencita (Sonriendo) – Que te vaya bien amiga.
Por su parte, en un área cercana, una pareja muy bien abrigados iban a visitar a un amigo que vivía cerca de unos condominios:
Fio - ¿Crees que sea buena idea?
Marco – Pues no estoy muy seguro, pero no sería mala idea visitarlo para que no se sienta solo, desde que lo dejó su mujer, no ha salido, además de que no quiere hablar con nadie.
Llegando a la entrada:
Fio – Pues bueno, entremos.
Ambos se anunciaban con el portero, quien los dejaba entrar sin problema, puesto que ya los había visto antes.
Llegaron al departamento 28, tocaba la puerta Fio, pero nadie respondía; Marco se percató que la puerta estaba abierta.
Marco – Con permiso….
Ambos entraron a lo que parecería una guarida de malvivientes; en la entrada se encontraba el comedor, lleno completamente de desechos y basura, con manchas en el piso un tanto peculiares, en signo de que a su amigo le había dado ya un par de resacas anteriormente. Habían notado un olor perturbante.
Marco - ¿A qué diablos apesta?
Fio – Dios que olor.
Mientras se acercaban mas a la recamara, el olor iba en aumento. Al entrar, había todo tipo de bebidas embriagantes, algunas vacías, otras medio llenas, algunas mas regadas por el piso, y otras estaban en el estante por abrir. En el suelo se encontraba una triste figura.
Marco – Tarma……
Estaba en el suelo totalmente perdido por el alcohol, además de que estaba dormido.
Fio de inmediato desdobló las sabanas de la cama para recostarlo. Marco lo levanto y le quito la sudadera que tenia encima, además de sus zapatos.
Fio – Parece que mañana tendremos mucho trabajo.
A la mañana siguiente, el reloj marcaba las 8:30 en el reloj, y Tarma se levantaba de la cama, dio un leve vistazo al espejo para mirar la pequeña colonia de vellos que se habían instalado en su mentón y mejillas.
Tarma – Mi cabeza…
Cuando Tarma se despertó por completo, miro a su alrededor, impresionado; las botellas habían sido recogidas, también las de los estantes, el piso limpio y brilloso, le recordaba a la cabeza sin cabello de Allen; brillosa y reluciente, además de que despedía un agradable aroma floral, probablemente de un aromatizante en aerosol, su cómoda totalmente limpia, su ropa recogida, además de que hasta también el cenicero estaba totalmente limpio.
Tarma - ¿AAHHH?
Tarma quedó sorprendido, pero le llamaba la atención un detalle; el sonido de la aspiradora, que desde hacía ya un rato escuchaba, solo que recordó que el no tenia aspiradora. Al salir a la sala se dio cuenta de que algunas personas conocidas invadían su apartamento:
Tyra (Aspirando)- Buenos días Tarma.
Tarma – Ah, buenos días.
Desde la cocina:
Fio - ¡El desayuno está listo!
Tarma - ¿Fio?
Alguien abría la puerta.
Marco – Fiiiuuu, valla que eh traído bastante despensa.
Tarma – Y hasta Marco.
Marco – Por fin despiertas.
Tarma –Pero que es lo-
Fio – Nada de preguntas, ahora te vas a sentar a comer con nosotros.
Tyra terminó de aspirar la sala, y se preparo para sentarse; Marco puso las bolsas a un lado del comedor eh hizo lo mismo.
Fio servía.
Marco - ¡Valla! Esto se ve delicioso.
Tyra – Se nota que Fio esta más que lista para ser tú esposa.
Dicho esto, Marco escupió la bebida en su boca, sobre Tyra. Fio derramó un poco de rissotto sobre su blusa; ambos estaban cabizbajos, más que avergonzados.
Tarma – Si me disculpan.
Tarma se dirigió a su cuarto, en señal de molestia.
Fio – No debiste mencionar algo así Tyra.
Tyra – Lo siento, lo dije sin pensar. Iré a disculparme.
Marco – Descuida, yo hablaré con él.
Se acerco a la habitación de Tarma. Toco la puerta.
Marco – Soy yo.
Tarma - ……
Marco – Voy a pasar.
Tarma se encontraba sentado en la cama, de espaldas, mirando por la ventana.
Marco - Disculpa a Tyra, no fue su intención.
Tarma – No hay problema, no es como si fuese su culpa.
Marco – Amigo, no sé qué decir.
Tarma – Pues no digas nada, simplemente quisiera estar solo. Pueden quedarse el tiempo que quieran, pero quisiera estar aquí, sin ser molestado.
Marco – Esta bien, quizá quieras hablar cuando estés más calmado.
Tarma – Puede ser.
Marco salió con dirección al comedor, dando detalles a Fio y Tyra. Tarma volvió a recostarse sin saber más.
Y así pasaron horas, que lentamente traían de la mano a la noche, en la cual el apartamento de Tarma se había convertido en penumbras, casi nunca encendía la luz; ahora ya sus amigos se habían marchado.
Tarma – Uhmmm… Ocho y media.
Tarma se levantaba una vez más, ahora para fumarse un cigarrillo, mas su sorpresa fue que su cajetilla estaba vacía.
Tarma (hablando con su cajetilla) – Parece que me harán salir a la calle.
Se aproximo a la cama para ponerse los zapatos, y posteriormente ponerse una chamarra.
Tarma – Vamos pues.
Al dar paso fuera del edificio, Tarma sintió un frio que le calaba hasta los huesos, mas sin en cambio lo resistía para poder comprar su tranquilizante. Caminó unas cuantas cuadras para dirigirse a una tienda próxima:
David – Lo siento Tarma, pero hoy no tengo tu marca, no me han surtido.
Tarma (Sarcástico) - Genial, me parece perfecto, ahora caminaré hasta dar con ellos.
Abandonó la tienda, y se dirigió al lado contrario de su apartamento, en busca de su vicio. Mientras caminaba, notaba los adornos en las calles, y los árboles navideños en los hogares.
Tarma – Cierto, es casi navidad. Supongo que debería comprar un árbol.
Seguía caminando sin un rumbo fijo, y cuando dio la vuelta en una esquina, pudo divisar no muy lejos de ahí una figura femenina, la cual era acosada por un hombre.
Jovencita - ¡Suéltame!, te eh dicho que yo no soy nada tuyo.
Hombre - ¡Claro que si, desde que me abriste las piernas por dinero lo fuiste, de ahora en adelante cuando te pague harás lo que yo diga!
Jovencita – ¡Que me sueltes te digo!
Hombre - ¡Si lo prefieres por las malas, así será!
El Hombre desdoblaba por completo los dedos, poniéndolos en posición recta, en señal de quererla abofetear; y estaba a punto de hacerlo, cuando una mano lo detuvo.
Tarma (En tono burlón) - ¡Hey amigo!, tal parece que tu mamá no te enseño modales, ¿Acaso no te enseñaron a no golpear a las mujeres?
Diciendo esto, Tarma le tiró al suelo, aplicando una llave, dejándole una mano al descubierto, la cual utilizó para abofetearlo en la cara.
Tarma – Me parece correcto que te auto castigues, puesto que no debes pegarle a una mujer ni con el pétalo de una rosa.
Tarma seguía abofeteándolo con su propia mano, el hombre quería liberarse, pero Tarma era más ágil y fuerte. La joven miraba con asombro como su acosador era sometido.
Tarma – Aunque viéndolo bien, ¿Qué es entonces lo que pasa cuando acaricias a una mujer con una rosa? ¿Será que te puede denunciar?... Oye amigo, ya basta, deja de pegarte. Comprendo que estés arrepentido y quieras pedirle una disculpa a esta linda señorita.
Hombre – ¡Pero si tu eres el que me está golpeando con mi propia mano!
Tarma – Oh, tienes razón, te golpearé con la mía.
Tarma le soltó un zurdazo impresionante en la cara, el cual lo desmayó.
Tarma – Espero que no vuelvas a molestar. ¿Estás bien?
Jovencita – Gracias. Ahora deberías irte.
Tarma – Que amable de tu parte.
Jovencita - No es nada personal, simplemente creo que no te gustaría que te vieran tus amistades con una persona como yo.
Tarma – ¿Y por qué no habría de gustarme?
Jovencita – Porque soy una prostituta.
Tarma se quedó pensativo por unos instantes, no había notado la vestimenta de la chica, la cual consistía en una minifalda, y de unas medias negras, además de un pequeño abrigo café.
Jovencita (pensando) – Tiene esa mirada, ya la eh visto antes y es desagradable.
Tarma – Mmm… Te invito un café, vamos.
Jovencita - ¡¿EH?!
Tarma – Vamos, no hay porque temer.
Tarma puso su mano en la espalda de ella; al principio no supo que pensar o decir, pero sintió una calidez honesta emanando de él. Así pues, no dijo nada más y se dejo guiar por Tarma.
A un par de calles de ahí se encontraba una cafetería donde hacían un pastel que para Tarma era delicioso. Al entrar, tomaron una mesa, se sentaron, no sin antes ser vistos con cierta curiosidad, puesto que la muchacha se daba a notar mucho por su vestimenta; ella solo los miraba con un gesto de desaprobación, provocando que dejaran de mirarla.
Jovencita - ¿Haces esto a menudo?
Tarma - ¿El qué?
Jovencita – Invitar a la mujer que “salvas de los malos” ¿a un café?
Tarma – No lo creo, nunca ah sido mi estilo.
Jovencita - ¿Entonces?
Tarma – Simplemente no puedo permitir que una jovencita como tú sea abusada de esa forma.
Jovencita – Aja.
Tarma – Si te debo ser sincero, cuando tenía doce años supe que tuve una hermana, mis padres me lo dijeron; me contaron que cuando yo tenía dos años, ellos habían sido asignados a una misión en medio oriente, y al no poder llevarme, me encargaron con mi tío; en el país donde se encontraban, un grupo terrorista comenzó a desatar una serie de disturbios en toda la región, puesto que exigían la liberación de presos políticos por parte del gobierno, entonces mis padres quienes trabajaban en el departamento de inteligencia fueron asignados; entre los terroristas se encontraba un viejo enemigo de ellos, sostuvieron una lucha intensa con él, pero al momento de triunfar sobre sus aliados él escapo y les dijo que esto no se quedaría así; todo transcurría con normalidad; dos semanas después de lo acontecido, mi madre y mi padre se enteraron de que un bebé venia en camino; con la amenaza latente, mi padre envió a mi madre lejos a una parte aislada del país, con personal del ejercito, para que su embarazo transcurriera sin peligro; tenía planeado esperal un año hasta que las cosas se calmaran; pero al cumplirse el año, mi hermana fue secuestrada por un traidor el cual estaba aliado con aquella persona; mis padres fueron apoyados en su totalidad por las divisiones correspondientes del ejercito, y al encontrarse de nuevo con aquella gente, lograron someterlos, pero el líder a quien conocía se suicido, puesto que le esperaba una larga condena, llevándose a la tumba el paradero de mi hermana, ya que nadie más sabía lo que había hecho con ella.
Jovencita - ¡Valla!, que cosas. Lo lamento.
Tarma – No te preocupes, fue hace mucho, aunque aun me sigo preguntando donde estará; supongo que tendrá tu edad.
Jovencita – Es por eso que me has invitado, porque te recuerdo a tu hermana.
Tarma – Sinceramente sí, pero eso no es todo, me gustaría que si ella se viera en una situación similar, le tendieran la mano, que no la dejaran sola.
Jovencita – Tienes razón, puedo entender un poco la angustia que debes sentir por la pérdida de un familiar, de una manera diferente.
Tarma – Por algo lo dices.
Jovencita – Así es.
Narrativa de la chica.
Mi familia y yo vivíamos en Praga, Cuando tenía cinco años, mis padres decidieron hacer un viaje a Japón, así que venimos un día de verano al país del sol naciente, puesto que mi madre tenía familia aquí, ya que ella era de origen Japonés, sin embargo sufrimos un accidente cuando viajábamos en automóvil de renta de Tokio a Nagoya; un camión de doble semirremolque invadió el carril contrario, chocándonos, provocando que nos fuéramos al barranco; mi padre murió al instante; mi madre quedo prensada en la parte delantera, y yo quien tenía el cinturón puesto, solo me lleve un fuerte golpe en la cabeza. Un hombre que pasaba por ahí me auxilio de inmediato, pero no pudo hacer nada por mi madre, ya que estaba totalmente atorada, lo único que ella dijo y jamás podré olvidar, fue “por favor….sálvela”. Fue la escena mas traumante de mi vida; yo no quería sepárame de mi madre, y lloraba, pero aquel hombre me sostuvo en brazos y me llevó lejos, el auto estaba en llamas, la gasolina se derramo y fue lo último que supe de mis padres.
Después de un tiempo, me di cuenta que hubiera sido mejor el haber muerto con mis padres; aquella persona que me salvo, que creía una persona mandada por el cielo, me di cuenta que realmente era salida del infierno; me encerró en un tipo de orfanatorio, con algunas otras niñas, nos hacia trabajar en las instalaciones, fregando platos, limpiando el piso, quien desobedeciera se iba al cuarto obscuro sin comer por un día, era lo peor, a veces se escuchaban gritos de las más mayores, ya que con sus compinches, las llevaban a cuartos especiales, no entendía que es lo que sucedía, pero cierta vez tuve que limpiar de noche el piso de la alcoba del mandamás, y noté que uno de ellos llevaba a una chica de aproximadamente unos dieciséis años a uno de los cuartos; me surgió la curiosidad y los seguí a unos cuantos metros; ellos se habían metido, y yo me quede a un lado de la puerta para poder escuchar algo; pero todo estaba totalmente en silencio, así pues me asome por la mirilla, y pude observar la peor de las bajezas; aquel hombre tocaba a esa chica en sus partes, y la desnudaba, ella solo podía llorar mientras rezaba; yo no sabía que era realmente lo que pasaba, pero sabía que eso no estaba bien; en eso subió uno de ellos y me descubrió espiando, y me bajó a golpes con la persona al mando, aquella que me había traído a este infierno. El otro hombre le conto lo sucedido, y aquella persona solo sonrió; me tomó de la mano, y me llevo a uno de los cuartos obscuros, echándome encima un balde de agua fría, y después de eso me golpeo en la espalda, con una varilla semejante a un látigo. “Para que se te quite lo mirona”, diciendo esto me encerró sin probar alimento por medio día.
Tarma se quedo sin habla ante las palabras de la muchacha, con una expresión de odio y de dolor en su rostro.
Jovencita – Al seguir la vida que llevaba, escuchaba ciertas cosas que no entendía, y que hubiera sido mejor jamás saberlas y comprobarlas por mi misma: “No les maltrates el rostro A@@/”, eso les decía el jefe a quienes golpeaban en la cara a otras y a su vez también les pegaba, además de que cuando las chicas tenían cierta edad, las arreglaban mucho para llevarlas fuera del “infierno”. “¿Que es lo que harán con ellas?” preguntaba una amiga, yo solo podía negar con la cabeza en señal de que tampoco sabía, lo único de lo que me daba cuenta es que solo lo hacían con las más bonitas. Y así pasaron años, nunca pude calcular cuántos, solo sé que ya era una jovencita porque mis pechos comenzaban a abultarse, y dolían un poco, además de que tenia vello púbico en mis genitales; antes cuando nos bañábamos en conjunto, muchas chicas presumían de cuanto habían crecido, de que si esta tenia los pechos más grandes que la otra, si ya lo habían hecho con alguien; yo no entendía de que hablaban, solo se me quedó grabada la frase de una chica mayor que ya estaba desarrollada: soy una mujercita. Por eso es que yo deducía que ya era una mujer; por las características de los pechos y del vello púbico; cierto día en que estábamos algunas amigas en el baño, comencé a sangrar, la sangre recorría mis piernas, yo y mi amiga más cercana nos pusimos pálidas, puesto que estábamos asustadas; Una chica más grande que nosotras, se nos acercó y nos dijo: “No se espanten, esto es natural”. Mi amiga y yo nos miramos sorprendidas, ella nos explico que esto era un proceso natural para la mujer, nos dijo que se trataba de la menstruación. Después de aquello, a mi amiga también le pasó; cada que sucedía nos la teníamos que ingeniar, puesto que no teníamos la protección especial para una mujer; es decir, toallas sanitarias, teníamos que conformarnos con trapos sucios, y con una que otra camisa que teníamos que agarrar de aquellos quienes de vez en cuando nos compraban. Aquella chica mayor que nosotras siempre nos cuidaba y nos daba consejo de cosas de mujeres; supimos que ella tenía solo dos meses de estar ahí, había sido secuestrada, y traída al “infierno”. Ella siempre permanecía fuerte, pero de vez en cuando por las mañanas la notábamos hinchada de los ojos, en señal de que había llorado. Después de un tiempo, ella desapareció, se habían extendido los rumores de que ella había sido una de las elegidas para abandonar el infierno, como muchas otras. Mi amiga y yo solo podíamos estar tristes, puesto que ella era como la hermana mayor que nunca tuvimos.
Tarma no daba crédito a lo que escuchaba, solo podía permanecer agachado y en silencio, esta vez ya no tenía una mirada de repulsión, sino de infinita tristeza.
Cierto día sucedió algo que me haría por fin entender las cosas; cuando ya tenía edad de darme cuenta de las cosas, y ya estaba mucho más desarrollada, el jefe me mando a su habitación. Yo estaba desconcertada, puesto que tenía miedo de los horrores que había visto antes, y de lo que le hacían a las mujeres. Traté de calmarme un poco, y me dirigí a la habitación.
Hombre – Entra.
Jovencita - …….
En su cama, había ropa de mujer con un aspecto distinto; era un elegante vestido negro muy escotado, y un tanto corto, tanto que dejaría ver las piernas de quien lo llevara; no era para nada equiparable con aquellas camisetas y pantaloncillos de algodón que todas teníamos.
Hombre – Hoy será el día en que saldrás de aquí.
Yo no daba crédito a lo que me decía, sentía que mi cuerpo me abandonaba; después de tantos años por fin seria libre.
Hombre - ¡Apresúrate a vestirte!
Jovencita – S-si
Me acerque a la cama, mientras me cambiaba, seguía absorta en mis pensamientos, que ni me di cuenta que aquel hombre permanecía en la habitación, mirándome con lujuria, puesto que nunca usamos ropa interior. Termine de vestirme y me subieron a un auto. Por una de las ventanas noté a mi amiga mirándome mientras sus lagrimas se le escapaban, no sabía que pensar en realidad, puesto que estaba confusa, solo la despedí con la mano. En el camino, me quede pensativa acerca de mi futuro, pero poco a poco fui entrando en dudas, puesto que llevábamos un par de horas en el automóvil: “¿Por qué es que aun no me han dejado ir?”, “Les hubiera bastado dejarme en algún lugar algo alejado del infierno”. Mientras pensaba en eso, llegamos a la parte trasera de lo que parecería un club, entramos por la puerta trasera, yo seguía desconcertada; al entrar, a lo lejos en una pista, una muchacha bailaba con movimientos sugestivos para muchos hombres; comencé a tener de nuevo miedo. Me di cuenta que no sería libre, solo seria trasladada de un infierno a otro. El jefe entró a un despacho con otro hombre que había bajado de una habitación del piso de arriba, mientras yo permanecía afuera escoltada por otros dos hombres. Así pasó casi una hora, cuando el jefe les dijo a los otros dos que me metieran.
Hombre X – ¡Pero si es una preciosura!
Hombre –Te dije que te iba a gustar, es mi mejor mercancía. Entonces pagaras lo acordado.
Hombre X – Por supuesto.
Hombre – Bien.
El hombre del club sacó un portafolios para entregárselo a aquel hombre, tenía una cantidad impresiónate de dinero, más de él que había visto en mi vida.
Hombre - Pues bien, esta todo en orden. Un placer hacer negocios contigo. Ahora perteneces a este hombre.
El salió del despacho, yo estaba horrorizada, ahora sabía porque es que arreglaban tanto a las más bonitas; para venderlas al mejor postor. Lo único que se me ocurrió decir en ese instante fueron las siguientes palabras:
Jovencita – Por favor…… déjeme ir.
Hombre x - Lo siento pero ahora eres mía, trabajaras en este club nocturno seduciendo a los hombres para ganarte la vida. Puedes empezar desde mañana, ahora te llevaré al cuarto que tendrás asignado.
En ese momento me tomó del brazo.
Jovencita – N-no, yo no quiero, por favor no lo haga, dej-
Hombre x – ¿No entendiste que eres mía? ¡Obedece de una buena vez!
Después de esas palabras, me abofeteó, y me llevo a la fuerza.
Hombre x – Vamos te eh dicho.
Jovencita (llorando) – Suélteme por favor.
Llegamos a un cuarto que tenía dos camas, y él me arrojo en la de abajo.
Hombre x – Sera mejor que seas obediente, de lo contrario te irá muy mal.
Jovencita – Pero yo no puedo hacer esto, por favor déjeme.
Hombre X – ¿Acaso no te das cuenta de la situación en la que estás? Entiende que trabajaras aquí para ganarte la vida, acostándote con los hombres.
Jovencita – Yo nunca eh hecho eso. Y jamás lo haré.
Hombre – ¿Eso quiere decir que eres virgen?
Jovencita - ……
No puedo olvidar esa sonrisa tan asquerosa que se le formó en el rostro.
Hombre x – Pues habérmelo dicho antes muñeca, yo te daré un trato especial.
Cuando dijo esto, cerró la habitación con llave, me miró y sonrió de una manera tan enferma. Se quitó los pantalones, y se acercó a mí. Yo grite cuanto pude.
Hombre x – Nadie vendrá a salvarte, puedes gritar todo lo que quieras.
Me levanto el vestido, traté de oponer resistencia, pero eso solo consiguió enfurecerlo, provocando que rasgara el vestido de la parte posterior.
Jovencita - ¡Déjeme!
Hombre x - ¡Que te calles!
El volvió a abofetearme.
Hombre x – Ahora sí, vas a ver lo que es un hombre.
Jovencita - ¡DETENTTEEEEEE! ¡NNOOOOOOOOO!
No pude hacer nada, solo escuchar mis propios gritos desgarradores; sentí como el entro en mi, desflorándome por completo, en ese momento quise haber muerto, sería un alivio a ese castigo al que fui sometida.
Tarma solo se quedo en silencio, mordiéndose el labio.
Desde ese momento todo cambio para mi, había perdido todo, hasta la fe en EL, en Dios. Antes cuando fui a parar a aquella casa de pequeña pensaba: “Le suplique a Dios que me diera una nueva familia, y me escuchó el diablo”, ahora al estar ahí pensaba Dios no está aquí, porque no existe.
Tarma derramó una pequeña lágrima.
Jovencita – No llores, que me vas a hacer llorar a mi también, y tendré que retocarme el maquillaje.
Tarma – Lo siento, pero es que has pasado por cosas inimaginables, por monstruosidades; yo pensé que mi vida era un infierno al dejarme mi mujer, pero eso no es nada comparable.
Jovencita – Al menos no me fue tan mal después de eso. Mi vida era desastrosa al estar en ese club; me había perdido totalmente, cuando un hombre me tocaba, no sentía nada, ni decía nada, era tan frígida como el corazón de una vieja. Me empecé a hacerme a la idea de que ese sería mi destino de ahora en adelante. Al cabo de un año, el club seguía como siempre, sin novedad, lo único es que en ese año dos chicas menores que yo, habían sido reclutadas, me recordaban a mí, puesto que siempre lloraban, y eran abusadas por no hacer el trabajo a los clientes. Me hice amiga de ellas, y yo les ofrecía lo que podía, trataba de consolarlas y reconfortarlas, hasta que sucedió una tragedia que a su vez sería mi alivio.
Un día de Verano, las cosas en el club marchaban como siempre; a las 10:00 pm de la noche, entro al bar un grupo de señores bien vestidos, yo estaba en turno en el escenario, mientras bailaba los observaba sin preocupación, lo único que pensaba era que tenía que ganárselos a las demás, puesto que se veían adinerados. Después, uno de ellos se acercó a la barra hablándole al tendero, se pusieron a dialogar y el hombre les hizo señas a los demás de que pasaran al fondo. Entonces pensé que eran conocidos de Jack, el jefe del club. “Ah bueno, no se puede tener una excelente noche en un rato” pensé, sin darle mayor importancia. Cuando termino mi turno, recogí la lencería del escenario de la cual me había despojado, en medio de aplausos de los clientes. Una de las chicas las cuales mencioné antes, que se llamaba Erikka, estaba detrás de la pista.
Erikka – Te luciste amiga, seguro tienes muy ocupada esta noche.
Jovencita – Eso espero, ya que necesito dinero para cubrir mis gastos de este mes.
Erikka – Bueno, me toca a mí, estoy nerviosa.
Jovencita – Animo kkika, es la cuarta vez que bailas, y no lo has hecho nada mal. A pesar de tus dieciséis, tu cuerpo parce de veinte, tienes un lindo cuerpo, y eres bellísima.
Erikka – Gracias amiga por tu apoyo, solo sigo adelante por tu ayuda, y porque algún día podre juntar lo suficiente para comprar mi libertad.
En ese momento la abrace, anunciaban la tercera llamada a la pista. De haber sabido que ese era el ultimo abrazo que le daría….(entrecortada)……..y-yo….(con una lagrima en los ojos)…. Jamás la habría dejado salir.
Tarma - …….
Regrese a mi cuarto para cambiarme, y poder coquetear con los clientes para poder sacar lo del mes, cuando de repente, se escucharon lo que serian balazos.
Jovencita - ¡Dios mío!
Con temor asomé un poco la cara hacia el pasillo, y seguía escuchando disparos, y los gritos de mis compañeras, además de algunas clientas que venían a observar. No sabía qué hacer. Decidí esperar un momento a que las cosas se calmaran. Me encerré en la habitación por casi 20 minutos, después de un rato solo escuchaba a mis amigas hablar en los pasillos, algunas alteradas; decidí salir. Algunas de las compañeras que estaban ahí se metían deprisa y sacaban sus cosas, yo seguía desconcertada; hasta que una de ellas me dijo: “¡Correle manita, ahora es cuando, ya se echaron a los malandrines del club, y también al jefe!”.
Me quede atónita por un momento, “por fin seria libre”, tanto había soñado con ello, y ahora estaba a la vuelta de la esquina. No dude ni un minuto en empacar un poco de ropa que había obtenido con mi sueldo, aquella que los jefes compraban y cada una elegía su talla. Al hacer esto, salí corriendo de la habitación, la pesadilla por fin terminaba con cada paso que daba; pero al llegar a la pista, fui sacudida abruptamente de mi mundo de ensueño: Erikka se encontraba tirada cerca de una mesa, con dos balazos, uno en el pecho y otro en el estomago, yacía en el suelo ya sin vida.
Jovencita (Llorando) – E..ri..kka.
No podía dar crédito a lo que mis ojos veían, ¡tan solo era una niña, que ni siquiera sabía lo que era amar, disfrutar…no sabía lo que era vivir. Quede shockeada por la imagen, hasta que se acercó la otra chica que era mi pequeña amiga:
Julia – Erikka………
Se dejo caer en sus rodillas.
Julia – No puede ser…..
Ambas nos quedamos por un momento en el suelo. Al par de minutos, comenzaron a escucharse patrullas; Julia reaccionó primero: “Tenemos que irnos”
Me levantó, corrimos a la salida trasera, cuando salimos, habían un par de chicas ya afuera, un tanto desconcertadas sin saber qué hacer.
Jovencita - ¡Corran!
Cuando corrimos en dirección opuesta al escándalo, las demás nos siguieron. Éramos cuatro.
Julia - Vamos, deprisa.
Al doblar en una esquina, nos topamos con una patrulla:
Policía - ¡Alto ahí o disparo!
Julia – Ah no.
Las cuatro nos abalanzamos contra ellos. Eran tres, uno de ellos le dijo”pide refuerzos”.
Habían sometido a las dos chicas, y a Julia la tenían ya bien agarrada.
Policía – Faltas tú perra.
Justo cuando se iba a acercar a mí, Julia se soltó y se le montó encima, mordiéndole la oreja.
Policía – AHHHHGGG, maldita desgraciada.
Julia - ¡Vete!
Julia me daba mi libertad, no quería abandonarla, pero si me quedaba, echaría a perder sus esfuerzos, y me recriminaría por eso. Ambos policías la sometieron y con las macanas le empezaron a dar una golpiza. Antes de irme, por un instante mire como se aferraba a los dos para no dejarlos ir, después, con sangre en su rostro, me despidió con una sonrisa, (llorando) la sonrisa más triste que recordaré en mi vida.
Tarma se sintió como un A@@/, para él su insignificante mundo se terminaba por la ruptura de su ex mujer, sabía que había perdido una pequeña parte de él, pero esta joven lo había perdido absolutamente todo. Se quedo en silencio, sin decir más, mientras la chica lloraba desconsolada. Los clientes del café miraban con desconcierto el llanto de la joven.
Después de un momento, la joven se calmó, y Tarma la miro con tristeza:
Tarma – No sé qué decir……
Jovencita – No digas nada.
Ella se seco por completo las últimas lágrimas de sus ojos.
Jovencita – Supongo que esta conversación se volvió desagradable para ti.
Tarma – En absoluto, te agradezco la confianza que has tenido conmigo.
Jovencita – Tómalo como el pago por haberme contado tu historia, y por haberme ayudado con aquel tipo.
Tarma sonrió.
Jovencita – Tengo que irme, necesito seguir en mi noche, no tengo nada hasta ahora.
Tarma sacó un par de billetes y se los extendió a la muchacha.
Jovencita – No necesitas hacerlo.
Tarma – Por favor.
Jovencita – No me agrada que la gente sea caritativa conmigo.
Tarma – Mmm…. Hagamos de cuenta que es un préstamo, cuando te recuperes me los pagaras.
Jovencita – Gracias.
Narración normal
Ahora la chica se despedía de Tarma con un beso en la mejilla, y salía por la puerta del café, dejando a Tarma con muchas cosas en las que pensar. La Jovencita no se sentía de humor para plantarse en la calle, así que se fue al hotel en el que estaba. Al llegar a la habitación:
Jovencita – Auhum…. Que sueño, con este frio uno se entume y ade- …. Un momento, ¿Y cómo es que le devolveré el dinero si ni siquiera lo conozco?
La joven estaba tan metida en lo suyo que no se dio cuenta de ese detalle, pero al sacar el fajo de billetes, de entre ellos calló una pequeña nota la cual tenía escrito algo: “Recuerda que tienes un amigo en las buenas y en las malas, nunca lo olvides. Tarma”, y además tenía un numero de celular en el.
Así que esto era lo que escribías mientras te contaba lo del club, ¿pero como rayos los metiste aquí, sin que me diera cuenta? Eres una caja de sorpresas, Tarma.
Y así pasaron los días, hasta llegar al 24 de Diciembre. Tarma había dejado de beber, Ahora volvía a ser el Tarma que todos conocían. La aldea de los vellos en sus mejillas había optado por mudarse a otra parte. Estaba completamente restaurado, gracias en parte a la chica que conoció en la calle, gracias a ella había tenido cosas en que pensar, puesto que después de todos los horrores inimaginables que había pasado, jamás se dejó vencer, salió adelante por sí misma, aunque fuera una mujer de la vida galante, pero eso la orgullecía aun mas, puesto que muchos ven a una mujer de este tipo de forma desagradable, sin saber su historia, sin saber que algunas lo hacen para tener oportunidad de salir adelante, de quedarse en la mediocridad, o de ser absorbidas por su pasado. Tarma estaba más que decidido a salir adelante con la frente en alto. Y fue así que a las 12:30 pm del 24:
Marco - ….Espero que esta vez se encuentre mejor.
Fio – Tengo ciertas dudas, por eso le pedí a Tyra que me hiciera el favor de traer otra vez la aspiradora, ¿verdad?
Tyra – Así es, también traje un líquido especial para sacar las manchas de la alfombra, donadas por tu amigo con resaca.
Al llegar al departamento de Tarma:
Fio – Pues aquí vamos.
Marco – Pónganse las mascarillas antigases.
Tyra – De acuerdo.
Marco – Adelante.
Los tres se disponían a entrar, pero en eso, la manija giró, y se abrió la puerta: Era Tarma recién bañado.
Marco, Fio y Tyra - ¡¿TARMA?!
Tarma – Hola chicos.
Marco – Te ves… Como decirlo.
Tarma - ¿Excelente?
Fio – Pues sí.
Tyra - ¡¡¡!!!
Tarma – ¿Necesitaban algo chicos?
Marco – Pues, solo veníamos a verte.
Tarma miro el equipo de los tres.
Tarma – No hace falta que traigan esas cosas nuevamente, nunca volverá a hacer falta.
Fio - ¡¡!!
Marco – Pues… Me alegro por ti.
Tarma – Gracias, ahora si me disculpas, tengo asuntos que atender.
Tarma se marcho, y los tres amigos echaron un vistazo desde la ventana al interior del apartamento; se encontraba realmente limpio.
Marco – Pero que ha pasado aquí.
Tyra – Supongo que Tarma se ha recuperado.
Marco – ¿Pero tan rápido? ¿Cómo?
Fio – No lo sé, pero lo importante es que por fin Tarma ah recuperado la sonrisa que perdió hace unos meses, dejemos que él nos lo diga cuando esté preparado.
Mientras Tarma caminaba por la calle, su sonrisa podía verse a kilómetros alrededor, y esto se debía a aquella chica; Tarma recordó algo en ese instante.
22 de Diciembre 9:45 pm.
Tarma salía de ducharse, y en ese momento recibió una llamada:
Tarma - ¿mmm?...... ¿Bueno?
Jovencita – ¿Tarma? Habl-
Tarma – Hola, ¿Cómo estás?
Jovencita – Bien, ¿Cómo sabias que era yo?
Porque eres la única mujer que tiene mi numero.
Jovencita – ah, ya. Bueno, la verdad es que te llamo para decirte que aun no eh conseguido tu dinero.
Tarma – Pero que dices mujer, nunca te puse una fecha límite para el dinero.
Jovencita – Lo sé, pero no me gusta deberle favores a nadie.
Tarma – Tómalo con calma, ya me lo pagaras.
Jovencita – Como te dije, no me gusta deberle favores a nadie, si es posible me gustaría pagártelo antes de navidad.
Tarma se quedo pensativo por un rato.
Jovencita - ¿Sigues ahí?
Tarma – Si aquí estoy, apunta mi dirección.
Jovencita - ¿Tu dirección?
Tarma – Así es.
Jovencita – Bueno, si tu lo dices.
La joven apunto la dirección.
Jovencita – Listo, y ahora ¿Qué se supone que haga con esto?
Tarma – Ya sé cómo me pagaras el favor…. Ven el 24 a las 11:40 de la noche, te estaré esperando.
Tarma colgó casi de inmediato.
Jovencita – Pero que es lo qu-…………
Su mirada se torno sombría, y se mordió el labio de rabia.
Jovencita – Creí que realmente me entendía, pero ya vi que solo busca lo que las mujeres como yo ofrecen; lo que realmente quiere es un acostón. ¿Como no me di cuenta antes? Es igual que todos los cerdos cretinos. Juntaré el dinero y se lo restregaré en la cara, y no le daré lo que busca…
La joven estaba frustrada, puesto que pensaba que realmente la compasión y amabilidad no existían ya.
Y llego el día acordado, era 24, a las 10:53 se apreciaba una silueta femenina en una esquina de una calle, la cual no paraba de dar vueltas un tanto nerviosa:
Jovencita – Demonios, no pude juntar el dinero, tuve que pagar lo que debía de hotel; no me queda más remedio que pagarle de “esa manera”.
A las 11:20, la joven se decidió a ir al apartamento de Tarma, puesto que ahora que estaba decepcionada, no quería tener más tratos con él.
Al llegar al departamento de Tarma:
Jovencita – Puf… Aquí vamos
La joven toco la puerta.
Tarma – Adelante.
La joven entro, las luces estaban apagadas. En la cocina no había nadie, Tarma se había metido en su recamara:
Tarma – Entra.
La joven siguió hasta la recamara, donde por fin vio a Tarma.
Jovencita – Así que aquí estas, bueno, empecemos ya, ¿te gustaría hacerlo en la cama? O en el piso.
Tarma – En la cama.
Jovencita - Bien.
La chica se acostó.
Tarma – Siéntate primero.
Jovencita – uhhmm.
Tarma – Cierra los ojos.
La joven accedió, no sin antes mirar que Tarma se tocaba el pantalón.
Jovencita – Pero que pervertido, es aun pero que los demás.
La chica se quedo quieta por un instante, solo pensaba en lo desagradable que ahora resultaba aquel caballero que la salvaba del dragón, pero dejo su metáfora por un momento, ya que noto un sonido extraño.
Jovencita (Para si misma) - ¿Qué es eso?
La joven continuaba con los ojos cerrados, sin embargo aparte del sonido que había notado, sus parpados comenzaban a aclararse, como si la luz del sol entrara por la ventana, además de que sintió una leve calidez cerca de su rostro.
Jovencita (Para si misma) – Esto no me está gustando nada, no puedo con esto, será mejor que se lo diga-
En ese momento sus pensamientos fueron interrumpidos por Tarma.
Tarma – Abre los ojos.
La chica abrió los ojos con una grata sorpresa: Era un pequeño pastel de cumpleaños, con dos velitas encendidas.
Tarma – Feliz cumpleaños.
Justo en ese momento, el reloj marco las doce de la noche.
Tarma – Y feliz navidad.
Jovencita – T..TAR..MA.
El sonido extraño provenía de un encendedor el cual Tarma se saco del pantalón para encender las velas.
La joven lloró como si fuera el último llanto del mundo, no alcanzaría las lágrimas amargas derramadas anteriormente para compararlas con las de ahora, puesto que no llegaban ni a un cuarto de lo que ahora derramaba la joven, pero esta vez eran lagrimas de felicidad, lagrimas que una a una aplastaban la desgracia, la amargura, lagrimas que ahogaban los años de maltrato y humillación por los que tanto había pasado, estas lagrimas eran un bálsamo bendito que reconstruía su alma hecha pedazos. Agradeció a Dios desde el fondo de su corazón, pues ahora se reencontraba con EL.
Tarma la abrazó. Y ella se aferro a su pecho; se tranquilizaba poco a poco.
Tarma le susurro al oído – Felicidades… eh
Jovencita (con una ligera sonrisa) - ¿Te das cuenta que esta no es la primera vez que nos vemos y que aun no te eh dicho mi nombre?
Tarma – Quizá porque mi belleza te deslumbra.
Jovencita (Sonriendo) – Puede que tengas razón. Me llamo Izumi, Izumi Vítězslav
Tarma – Yo Tarmicle Roving III. Gusto en conocerte.
Los dos soltaron la carcajada.
Después de eso, ambos se dejaron llevar por el momento, Tarma la abrazó de nuevo, pero esta vez le dio un beso suave y tierno, pero notó algo extraño, puesto que ella no respondía de una forma correcta.
Tarma – ¿Sucede algo?
Izumi – Pues… la verdad es que no se besar.
Tarma - ….
Izumi – Siempre me obligaban a hacer cosas, pero nunca les besaba, aun así no les importaba. Disculpa si te incomodo.
Tarma – Te quiero por lo que eres, y por lo que serás.
Izumi - ¿Por lo que seré?
Tarma – Si Izumi… ¿Quiere ser oficialmente mi novia?
Izumi – Pero Tarma, no sé qué decir, es que yo-
Tarma – Entonces no digas nada….
Tarma volvió a besarla, pero esta vez para no dejarla hablar ya. Mientras la besaba, la tendía gentilmente en la cama, y la despojaba lentamente de sus prendas; y ella hacía lo mismo con Tarma. En su mano de la chica estaba preparaba la protección para él.
Al estar completamente desnudos, Izumi se tapo sus pechos y cruzo las piernas. Estaba apenada.
Izumi – Perdón, pero es que…
Tarma - ¿Qué pasa amor?
Izumi – No puedo dejar de sentirme apenada, es la primera vez que me pasa, y creo que es porque va a ser la primera vez que realmente haga el amor.
Tarma – Izumi……..
Tarma se acerco a Izumi besándola tiernamente, y tapo a ambos con la sábana, para que ella se sintiera menos apenada. Tarma comenzó a besar su cuello, y cuando Izumi se relajo mas, empezó a tocar su pierna, luego comenzó a ser más atrevido, y acaricio uno de sus pechos, mientras que al otro lo besaba. Izumi fue perdiendo la pena, y ella también lo incitaba a continuar. Así pues, transcurrían los minutos en los que ambos se disfrutaban el uno del otro con caricias y besos, y cuando Izumi estaba totalmente embriagada de placer, incitó a Tarma para que dispusiera totalmente de ella, quería sentirlo dentro. Cuando Tarma entró en ella, Izumi arqueó la espalda, en signo de que sentía un placer que con ningún otro. Cuando Tarma empezaba a moverse, Izumi no podía ocultar los gemidos que le producía la fricción. Iban cada vez más y más acompasados, hasta que Tarma no aguanto. Después de eso, la chica puso sus manos en la entrepierna de Tarma para volver a animarlo. Esta vez ella se ponía encima de él, equilibrando el trabajo en el arte del sexo, que ya no solo era eso, sino que ahora se combinaba con amor. Y así pasaron las horas en la cual ambos procuraban adoptar posiciones en las cuales ambos se sintieran cómodos.



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Mensaje por julioroving el Lun Ene 10, 2011 7:54 pm

este es uno de los mejores fics que he leido.
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Mensaje por Alias el Dom Ene 16, 2011 3:06 pm

valla buen fic gracias por aportarlo...


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Mensaje por Seres-sama el Lun Ene 31, 2011 11:52 pm

me agrado la historia...me quede sin palabras...me gustaria aportar un fan fic mas no se como hacerlo...de todos modos...esa historia estubo bien...
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Mensaje por GaLdEr el Miér Mar 09, 2011 1:22 pm

Se aprecian los comentarios. Respecto al fic puedes mandar tu historia como si fuera un mensaje.



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