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Un cuento de navidad 2da

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mensaje Un cuento de navidad 2da

Mensaje por GaLdEr el Jue Dic 30, 2010 4:34 pm

Pues eh aquí la segunda parte del fic navideño incestuoso que ahora abarca también el año nuevo. Después de este fic continuaré con el que deje inconcluso, el de detalles. En lo personal, se me hizo un poco inconcluso este fic, le falto un poco, puesto que me urgía terminarlo, si pasaba de año nuevo no tendría demasiado vigor. Y Hablando de vigor eh leído Aquel post relacionado, que tiene algo que ver con la inactividad del foro, y por una parte es verdad, pero uno hace lo que puede; pero eso es otro tema, opinare mas adelante en la sección correspondiente. Pues sin más aquí la segunda parte.


El reloj marcaba las cuatro de la mañana, y ambos aun estaban despiertos, Tarma rodeaba a la chica con su brazo, y ella estaba recargada en su pecho.
Izumi - ¿Te das cuenta de que esto no es correcto?
Tarma – ¿Y por qué lo dices?
Ella se incorporó y miro a Tarma con seriedad.
Izumi – Tarma ¿hace cuanto que me conoces?, hasta hace seis días ni nos conocíamos, éramos completamente desconocidos.
Tarma – Pero eso no tiene nada que ver, al verte sentí que eras alguien especial.
Izumi – Te soy sincera que yo también sentí algo, pero quizá solo fue por el momento, te agradezco tus detalles, pero esto no puede ser.
Tarma – Yo te amo, fue un amor a primera vista.
Izumi – Solo estas confundido, antes me mencionaste que tu mujer te había dejado, quizá lo que sientes ahora solo es un consuelo, puesto que te sientes herido.
Y posiblemente así era, Tarma sabía en el fondo que Izumi tenía razón. Hace ya tres años, cuando Tarma tenía descanso de las actividades de la armada regular, opto por salir a los alrededores, solo a vagar por ahí, sus compañeros de escuadrón habían organizado un convivio con las chicas de SPARROWS, y se reunirían en un salón que habían alquilado:
Marco - ¿Entonces no vas?
Tarma - ¿Te burlas o qué?
Marco – Por supuesto que no.
Tarma – Sabes perfectamente que solo los que van a ir van a romancear; tú y Fio, Walter y Tyra, Gimlet y Red Eye por ejemplo.
Marco – Vamos amigo, eso nunca ah sido impedimento para el gran Tarma Roving; además eh notado últimamente que la sargento Tequila no te despega el ojo de encima, puede que te la pases bien con ella.
Tarma – (Si supiera que es porque le debo dinero). Mmm… pues la verdad yo creo que no.
Marco – Ahh bueno, que le vamos a hacer, cuando te pones terco eres peor que una mula. Lo único que me pregunto es si algún día socializaras con una mujer.
Tarma – Si encuentro a la indicada, como lo hiciste con Fio.
Marco – Pues si no socializas más no creo que la encuentres.
Tarma – Lamento no ser un rompecorazones como tú.
Tyra - ¡Marco! Es hora de irnos. Fio te espera.
Marco – Pues me voy, espero que no te aburras compa, y recuerda lo que te eh dicho. Nos vemos luego.
Tarma – Ok.
El grupo se marchaba, y Tarma hacia lo propio, a diferencia de que él no sabía exactamente a donde ir.
Tarma – Bueno pues, perdámonos por la ciudad.
Probó primero a ir a un centro comercial, miraba los escaparatates de la primera planta, y de vez en cuando se metía para preguntar acerca de los precios. Después de eso, subió a la segunda planta, miro en una tienda de discos.
Tarma - ¡Valla! No fue tan mala idea el haber venido, llevo tiempo intentando conseguir este disco.
Por último llego a la tercera planta donde se detuvo a comer, puesto que le empezaba a dar hambre.
Tarma – “Comida Mexicana”, mmm…. No está mal cambiar de vez en cuando mis hábitos alimenticios.
Tarma pedía en la barra de comida unas enchiladas rojas, pago y espero paciente.
Cajera – ¡Orden de la mesa cuatro!
Tarma – Si, Gracias.
Se sentó a comer pensando a donde más ir, sin tener mucho éxito, realmente estaba aburrido, y optó por regresar a la base.
Tarma - ¡Por dios, le pedí comida, no fuego, realmente pica!
Abandonó el lugar, se dispuso a regresar a las instalaciones de la armada, solo que esta vez regresó por un camino diferente, solo para varear. Al salir de la ciudad se adentró por un camino donde cruzaba un rio, subió un puente para pasar del otro lado, y al bajar, miro con curiosidad a una chica que trataba de alcanzar algo desde una orilla del rio.
Tarma - ¿?
Tarma se acerco para ver en que podía ayudar, y entonces se dio cuenta que lo que la chica trataba de alcanzar era un pequeño sombrero que hacia juego con su blanco vestido. Se dispuso a ofrecerle su ayuda, y cuando se acercó, la chica se reclinó aun mas provocando que perdiera el balance.
Tarma - ¡Cuidado!
Cuando Tarma dijo esto, la chica volteo a verle un momento sorprendida, provocando que perdiera totalmente el control; Tarma logro tomarla por el brazo, y al ver que caerían al agua, giro su cuerpo, quedando debajo, y entonces cayeron juntos. Tarma se empapó por completo, y la chica mojó un poco su vestido de las rodillas, al igual que sus zapatillas. Tarma miró el rostro de la chica, y ella hacía lo mismo; ambos se miraron por un momento.
Tarma - ¿Estás bien?
Chica – Eh… si.
Tarma -….
Chica - ……… ¡AH, disculpa, ya me levanto!
Tarma – Descuida, no pasa nada.
Su sombrero estaba totalmente arruinado, ya que Tarma había caído sobre él.
Tarma – Lo siento, parece ser que no logre mi cometido.
Chica – Nada de eso, te agradezco el gesto. Me llamo Airi.
Tarma – Yo Tarmicle, Tarmicle Roving.
Ambos se estrecharon la mano, sonriéndose, y sin soltarse.
Después de eso, Tarma frecuentaba a la chica, ella era maestra en un jardín de niños, le comentaba a Tarma con anterioridad que sus alumnos eran su vida, y que desde siempre le habían gustado los niños; por su parte Tarma le contaba de vez en cuando de su vida en la armada regular, sobre todo acerca de su mejor amigo Marco, y de las dificultades que de vez en cuando le hacía pasar. Y así transcurrieron unos cuantos meses, en los cuales ambos sentían atracción el uno por el otro, y fue así que Tarma le declaró su amor, y que ella se convirtió en su novia; al hacerlo oficial, se la presento a un par de amistades, entre ellos a los conocidos; Walter, Tyra, Fio, Marco, etc. Tenían ya un año y medio desde que se conocieron.
Marco – Parece ser que ya te quedaste ahí.
Tarma – Pues sí, Airi es el amor de mi vida, tenemos gustos en común y temas de que hablar, además de que nos queremos mucho.
Marco – Me imagino que si, puesto que nunca te había escuchado hablar de melosidades.
Tarma – Y cómo, si nunca eh tenido una novia formal, solo una que otra conquista.
Marco – ¿A dos en tu vida llamas conquistas?
Tarma – Te eh dicho anteriormente que yo no soy como tú, pero ya te eh de ver en mi lugar, cuando te llegue la dueña de tus quincenas.
Marco (con tono burlón) – Pshh, sabes que yo no estoy para eso, soy libre como el viento, no le perteneceré a nadie.
Tarma – Ya veremos; en otros temas, ¿Qué pasó con aquella chica que acaba de ser transferida? Como es que se llama…
Marco – Fiolina Germi.
Tarma – Ella.
Marco – Pues no muy bien, intento conquistarla, pero apenas si entiende un poco de Ingles, y para colmo parece ser que otro tipejo que es también italiano le anda rondando.
Tarma – Pues yo que tu mejor me ponía a estudiar su idioma.
Marco – Que le vamos a hacer. Pues bueno, tengo que irme, las maestras Southwood y Greenville quieren verme.
Tarma - ¿Doble?, bueno pero ¿es que tú no tienes llenadera?
Marco – Así soy yo, hay que darle vida al cuerpo mientras se pueda. Ahí te vez.
Marco se marcho con dirección al campo de prácticas, donde cerca de ahí se encontraba una pequeña bodega alejada de los edificios.
Tarma – Es una mala influencia para mí, será mejor que no se me peguen sus costumbres; aparte de eso, nunca lo había visto tan interesado en una chica como ahora con Germi, ¿Sera qué?...... ¡Bah, estamos hablando de Marco, eso es imposible!
Así transcurrían los días sin ninguna novedad, Tarma seguía manteniendo una relación estable con Airi, celebraban su noviazgo de vez en cuando, y sus cumpleaños; todo era normal, Tarma comenzaba a fantasear con el matrimonio, Airi solo lo pensaba como algo lejano, Tarma había rentado un departamento en las cercanías de la ciudad, un tanto alejado de las instalaciones de la armada; cabe decir que a pie sería demasiado exhaustivo, tanto como perderse un capitulo de House; pero nunca pueden faltar los malos tiempos. Había transcurrido ya dos años y casi cuatro meses.
Cierto día, mientras Airi iba de compras a una plaza, precisamente a una tienda departamental, sucedió algo que nunca se esperaría:
Airi – Si señorita, me llevo estos.
Demostradora – Muy bien, aquí esta su ticket, pase a la caja y regresa por su mercancía.
Airi – Por supuesto.
Después de eso, Airi salió de la tienda, se dirigía al área de comedor y cuando subió por completo en las escaleras eléctricas, quedo por un momento pasmada.
“No pensé que te vería precisamente aquí, donde nos conocimos”. Era la frase que escuchaba salir de la boca de un hombre bien conocido por ella.
Airi - ¡Kenzo!
Kenzo – Mucho tiempo sin verte Airi, veo que estas bien.
Airi - ……..Pues no creo que eso te importe demasiado. De repente te apareces y actúas como si nada hubiera pasado.
Kenzo – Comprendo tu reproche, y que estés enojada conmigo, pero detrás de todo esto hay una explicación.
Airi – Explicación que no me apetece escuchar.
Airi se dio la media vuelta.
Kenzo – Fui secuestrado.
Ella se detuvo un instante.
Kenzo – Así fue. Al menos tienes que saber lo que pasó en realidad, porque desaparecí de tu lado, y después decidirás.
Airi - ……Esta bien.
Ambos procedieron a sentarse en una mesa de una fuente de sodas. Kenzo pidió para Airi una limonada, y para el solo agua.
Airi - ¿Y bien?
Kenzo – Pues, las cosas sucedieron así:
Kenzo comenzó a contar lo sucedido a Airi, nosotros haremos una breve pausa para contar ciertos detalles para entender mejor lo sucedido.
Kenzo conoció a Airi en ese mismo lugar, hace ya cuatro años atrás; Kenzo tenía en ese tiempo ya cumplidos los veintidós, y Airi iba en tercer bimestre de segundo año en la universidad; Airi iba en busca de un regalo para su padre, Kenzo a comprar un traje, ya que obtendría un trabajo esa semana en una empresa importante. Ambos se toparon en la misma tienda, chocándose uno contra el otro:
Kenzo – Disculpa, iba distraído.
Airi – Descuida, yo tampoco me fijé, además de que eh estropeado tu traje.
Kenzo – No te preocupes, lo puedo cambiar por otro, aun no lo pago.
Fue entonces que comenzaron a hablar; y más aun después de que Airi supo que era el hermano mayor de una de sus amigas en la universidad; a las dos semanas se habían hecho novios, Airi le amaba mucho, puesto que era su primer amor, sentía que era su alma gemela. Al finalizar el año escolar, la hermana de Kenzo fue transferida a Carolina del norte, puesto que había sido elegida para ser estudiante de intercambio. Ambos le habían hecho una fiesta de despedida. Fue entonces que en las vacaciones de Airi a Kenzo se le presentó la oportunidad de ser uno de los hombres de la compañía para cerrar un importante negocio de fusión, lo cual sería beneficioso para Kenzo, puesto que ahora trabajaría en Alemania, y si todo salía bien, mudarse junto con Airi:
Airi – No lo sé Kenzo, es una oportunidad para ti, pero no para mí.
Kenzo – Lo es para los dos, puedes continuar con tus estudios allá, puedes ser maestra en Alemania.
Airi – Aun así no estoy segura.
Kenzo – Por favor Airi, piénsalo. Me marcho hoy en la noche, regreso en dos semanas.
Airi - ¿Tanto?
Kenzo – El papeleo y las juntas llevan mucho, además de que no es cualquier trato. Prométeme que lo pensaras.
Airi - …Esta bien.
Kenzo – Gracias. Te amo.
Airi – Y yo a ti.
Ambos se tomaron un tiempo privado para darse la despedida.
Kenzo partió esa noche, pasó una semana y Airi se decidió a marcharse con Kenzo, ya había hablado de ello con sus padres. Pasaron las dos semanas; Kenzo no regresó.
Eso fue lo acontecido hace tres años. Ahora, Kenzo relataba lo ocurrido a Airi.
Kenzo – Cuando llegue a Alemania, la comitiva y los servicios locales nos daban la bienvenida por parte de la compañía, ese mismo día llegamos a un hotel de 5 estrellas el cual había sido ya reservado por la empresa anfitriona; tuvimos dos días de descanso, y al tercer día tuvo lugar la junta en el edificio de esta compañía, la cual llevaba el logotipo de MERVE. Fue algo larga, y después de eso comenzamos a trabajar en asuntos relacionados con la fusión. Y así sucedió a su vez al cuarto día, en el cual nos dedicamos al papeleo correspondiente como la facturación y propiedad de bienes, así como estadísticas y más. Cuando por fin me pude desocupar, te llame en la tarde, pero no cogiste el teléfono, pensé que ya estarías dormida, por la diferencia de horario. Entonces decidí llamarte al otro día, ya que tenía un viaje programado a Berlín, tenía pensado hablarte en cuanto llegara. Y fue así que tome el vuelo, todo transcurría normal, pero fue entonces que un par de sujetos entraban desde la parte de segunda clase a la primera, bien armados, y también algunos de la primera se paraban para también recibir armas; desde la cabina, uno de estos hombres daba explicación de lo sucedido, de la situación en la que nos encontrábamos, la desviación que tomaría el avión, y de el número de asientos los cuales eran los que seguirían hacia Düsseldorf; todos correspondían a los miembros de la compañía. Fue entonces que después de treinta minutos, el líder anunciaba el aterrizaje del avión; debajo se encontraba una pista abandonada, propia de unas avionetas, aunque pequeña, el piloto pudo aterrizar con algo de dificultad. Todos los pasajeros, excepto los once de la compañía, descendieron del avión con problemas, ya que no se contaba con escalinata, solo con una escalera ordinaria. Varios miembros de la organización delictiva apresuraban a todos los pasajeros a descender; cuando ya no faltaba nadie, el avión volvió a formar línea para partir de nuevo. En eso salió el líder:
Líder – Con esto mantendremos ocupados a la policía. Escuchen señores, ustedes son mis rehenes, tomaremos ruta hacia Düsseldorf, donde permanecerán en espera de ser liberados en cuanto la compañía pague rescate.
Aquel hombre era ruso a juzgar por su acento, puesto que charlaba con un camarada en su idioma. Lo que me inquieto mas en ese momento fue que mientras lo hacían, los dos me miraron fijamente. Después de eso volvió a dirigirse a todos:
Líder – Les aseguro que si nadie intenta algo estúpido, todos saldrán bien librados, así que no jueguen al héroe.
Diciendo esto, se marcho de nuevo al frente del avión. Llegamos a Dusseldorf a una pista privada, posiblemente preparada ya por ellos. Así estuvimos mucho tiempo aislados, no lo supe con certeza, pero fue aproximadamente unos seis meses, los cuales fueron una eternidad, puesto que un secuestro normal no duraría tanto, pero después me entere de los detalles, puesto que no era precisamente un secuestro, sino que iba más allá de lo normal, ya que el dueño de la compañía MERVE tenía nexos terroristas, los cuales tenían que ver con armamento nuclear, relacionado con estos tipos, ya que habían pagado una fortuna por unos planos para bombas bacteriológicas, de gas y plutonio, y el jefe de la compañía estaba a cargo del proyecto junto con otros socios, la empresa solo era una fachada para que no hubiera sospecha, y tuviera justificación acerca de pruebas biológicas. Al pasar esto, la compañía tuvo muchos problemas, además de que ahora eran investigados, y en parte tenían que pagar lo del secuestro, pero en realidad lo que los terroristas esperaban eran los planos del encargo. Todo se convirtió en un autentico caos, después de esos seis meses, las cosas se tensaban también del lado opuesto, la organización terrorista comenzaba a inquietarse, no era sustentable mantener a los rehenes tanto tiempo, y con la situación de la empresa, no había una resolución clara. Después de otros dos meses, las cosas cayeron por su propio peso. La organización se dividió no sin antes darse un enfrentamiento, el cual dejo bajas por ambos lados, y uno de los nuestros le toco morir. Algunos de mis compañeros lograron escapar, pero a mí me vigilaban altamente, puesto que el lado que se hizo conmigo, era perseguido por el otro, puesto que también se querían hacer conmigo; yo aun no sabía el porqué.
Después de eso, la empresa logro tapar lo que pasaba, quizá con ayuda de funcionarios y de altos mandos en Berlín, pero esta vez nos habían abandonado a nuestra suerte.
Líder - ¡Maldita sea! A ese bastardo de Gunter no le importa nada lo que le pase a su gente, lo siento, pero parece que ahora tendrás que morir, ya no nos sirves, y pensar que eras el hombre más importante de la operación.
Diciendo esto, saco su pistola y dispuso a cargarla, yo estaba maniatado, pero necesitaba algo de tiempo para que se me ocurriera algo, debía de intentarlo, aunque supiera que no tenía demasiadas esperanzas.
Kenzo – ¿Más importante? ¿Qué quieres decir?
Líder - ….Puesto que tu vida se acaba, supongo que te puedo decir; teníamos un contacto dentro de la empresa, el cual Gunter no sabía, puesto que estaba más ocupado en otros asuntos, ese contacto tenía como orden vigilar a aquel que llevaría los informes del armamento en secreto, por si se acontecía una situación como esta. Pero todo era una engaño, puesto que los informes eran falsos, al descubrirlo, notamos cierta actividad cuantiosa en informes, curiosamente llevados por ti, los informes que llevaste los primeros dos días que entraste a la compañía contenían ciertas claves que al introducirlas daban acceso a planos de armamento, aquel que Gunter prometió, y puesto que Gunter y tu eran los únicos que tenían acceso a estos archivos, te convertiste en un jugador valioso dentro del juego, puesto que Gunter te ordenaba leer los informes y aprender las claves de “socios” de la empresa, supuestamente para llevar un control. Esos números de socios era lo que estábamos buscando, pero hace un par de días, nuestro contacto nos dijo que esas claves ahora son obsoletas, puesto que las han cambiado; desgraciadamente no volvimos a saber de él, eso da a entender que posiblemente fue capturado mientras conseguía las claves. Ese bastardo hizo bien su jugada, darle tanto poder a un simple empleado; ja, quien lo diría.
Kenzo - ¿Cómo es posible?
Líder – Pensábamos que pagaría el rescate, pero al parecer no le importa, se las habrá arreglado para inventar algún teatro junto con sus cómplices. Basta de chachara, ahora ya no me sirves.
Me apuntó a la cabeza, pero en ese momento comenzó una balacera en las afueras del edificio donde me tenían. Uno de sus secuaces entro: “Dimitri, nos han encontrado los otros.
Dimitri – Mierda.
Ambos salieron corriendo para enfrentar a sus ex camaradas.
Como pude me levante, una de las balas impacto en una ventana destruyendo el vidrio; con temor me acerque eh intente desatar la soga de mis manos con los residuos que quedaban en la ventana, tarde un poco, y cuando lo logre, un disparo casi me rozaba la frente, Salí a toda velocidad, y como pude escape del lugar.
Al poco tiempo en la zona se escuchaba un alboroto tremendo en la zona, yo me aleje lo mas que pude, hasta dar a un barrio cercano, pude contactar con un modulo policiaco, intente explicar mi situación, pero no me entendían, apenas si yo sabía decir “Danke”, y pues ellos no sabían japonés. Me tuve que quedar en los separos ese día, y al otro habían conseguido un traductor, volví a explicar mi situación con éxito, esta vez se hizo el papeleo correspondiente a la embajada, y mientras me quede un buen tiempo en un albergue para refugiados, ya que no podía explicar mi relación con MERVE, puesto que ningún papel lo comprobaba, además de que me daban por muerto, y si regresaba, no sabía lo que me esperaba; pues esperé a una solución. Después de eso, la embajada Alemana cedió el derecho de extradición a la embajada Japonesa. Después de un mes pude regresar. Y todo este tiempo eh estado buscándote, me había puesto en contacto con mi hermana explicando lo sucedido, y pregunte si sabía de ti, pero me dijo que no, ya que ya no contestabas al teléfono.
Airi – Lo perdí, además de que ya no quería saber en ese tiempo nada de nadie.
Kenzo – Eso es lo que tengo que decir, así ocurrieron las cosas; jamás abandone la idea de estar junto a ti, tenía la esperanza de volverte a encontrar; (tomándola de las manos) nunca te eh dejado de amar, Airi.
Airi en realidad no sabía que pensar, estaba confundida, puesto que había una explicación detrás del abandono de Kenzo; en el fondo lo seguía queriendo, pero también quería a Tarma; estaba entre la espada y la pared.
Airi (Soltándose) – Puede que sea así, pero ahora tengo una relación con alguien.
Kenzo – Soy consciente de ello, una mujer como tú no duraría ni un mes soltera.
Airi - ……
Kenzo – Pero eso no importa, al final seré yo quien gane de nuevo tu corazón.
Airi – Tengo que irme, mi prometido me espera.
Kenzo – Parece que las cosas te van de maravilla.
Airi – Así es.
Kenzo – Quisiera verte de nuevo.
Airi – No puedo, entiende que estoy comprometida.
Kenzo – te veré dentro de tres días, donde solíamos vernos, a las seis.
Airi se levanto y dio marcha a las escaleras, estaba totalmente ida; ahora tenía muchas cosas en que pensar.
Llego al departamento de Tarma:
Tarma – Hola preciosa.
Airi – Ya vine.
Airi se dirigió a la cocina, saco un vaso de la alacena y se sirvió un poco de agua.
Tarma – Quisiera que discutiéramos algo.
Airi – ¿Qué cosa?
Airi empinaba el vaso hacia sus labios.
Tarma – Quisiera que fijáramos la fecha de la boda.
Diciendo esto, Airi se atraganto de agua, provocando que comenzara a ahogarse.
Tarma – ¿Estás bien?
Airi - Si, lo siento
Tarma – Por tu reacción veo que no estás muy contenta.
Airi – No es eso, simplemente me sorprende que hables de eso, no muchos hombres tienen el valor de pronunciar ese tipo de palabras las cuales regularmente a las chicas les concierne.
Tarma – Supongo que es porque me tienes totalmente loco.
Tarma se acerco a Airi, y la beso, y al hacer esto, Airi se sintió por primera vez incomoda ante tal situación, puesto que recordó lo de esta mañana.
Cuando Tarma se aparto de sus labios, Airi sostenía una sonrisa, la sonrisa mas falsa de su vida.
Esa noche Airi no pudo dormir nada, puesto que tenía bastantes cosas en que pensar; estaba totalmente confundida, el amor de su vida regresaba a ella, explicando su situación, y se dio cuenta que aun latía su corazón por él; y por el otro lado se encontraba Tarma, su actual pareja, aquel hombre que se la había ganado con detalles que ningún otro hombre había tenido hacia ella, analizaba su relación de dos años y medio, y todo lo feliz que había sido, eran infinitamente más la felicidad que la tristeza vivida con Tarma, no recordaba haber tenido una pelea que fuera importante; aun así no podía decidirse por completo por Tarma. El siguiente día se la paso meditando acerca de la invitación de Kenzo, de que de una vez por todas aclararía sus sentimientos, así que pensó en una escusa para Tarma, y poder salir el día de mañana.
Al siguiente día se arreglo, más que de costumbre, había dicho a Tarma que saldría con su amiga a mirar vestidos de novia, pero además de eso, Tarma también salía con motivo de la armada regular y regresaría al día siguiente. Airi esperó pacientemente la hora acordada, tomó un taxi y llego a donde Kenzo la esperaría: un pequeño parque que era muy bello, al cual solían ir cuando ella estaba en la universidad, por suerte para ella estaba en las afueras de la ciudad.
Cuando llego, no había nadie, antes de adentrarse camino por la acera para ver bien y reconocer a Kenzo; en eso un automóvil sonaba el claxon: Era Kenzo.
Airi – No me dijiste que vendrías en auto.
Kenzo – Lo que sucede es que vamos más allá de este parque.
Airi - ¿Qué cosa?
Kenzo – Descuida, esta será la última vez que te pida salir conmigo, no te causare problemas.
Airi - … Solo esta vez.
Kenzo descendió y le abrió caballerosamente la puerta del lado del conductor.
La llevo lejos de ahí para no causarle “problemas” si alguien conocido la veía, mas sin en cambio lo que Kenzo tenía planeado era pasar una noche con ella.
Kenzo – Después de estos cuatro años, sigues estando bellísima, más que la última vez que nos vimos.
Airi - …….
Durante el trayecto Kenzo hacia platica a Airi, de lo que ahora hacia, y del pasado y como se divertían; Airi se destensaba mas, al parecer no le inquietaba mas el estar con él, hasta de vez en cuando reía.
Un rato después ambos entraron a un restaurante lujoso, Kenzo había hecho reservaciones, Airi olvidaba por un momento la situación en la que estaba. Kenzo entrego las llaves al valet parking.
Ambos dispusieron de su mesa, pidieron ambos la carta y ordenaron, y mientras disfrutaban de la cena en el escenario anunciaban la presencia de un grupo musical, un grupo que a ella le fascinaba cuando era más joven; Paris Match. Estaba totalmente emocionada.
Airi – ¡Es increíble!
Kenzo – Sabia que te encantaría. Reserve aquí puesto que leí que se presentarían en este lugar.
La banda comenzaba a tocar canciones que Airi conocía muy bien, las cuales escuchaba en los viejos y buenos tiempos junto a sus amigos, y junto a Kenzo. El grupo estuvo amenizando la cena, y después de esto la hora de la copa; Kenzo y Airi degustaban vino. En ese momento, la cantante comenzó a hablar con los invitados, que se limitaban a solo quinientas personas; y al anunciar de nuevo la siguiente pieza musical, Airi se quedo sin palabras, puesto que paso lo siguiente:
Mary - …antes de continuar con la siguiente pieza musical, quisiera saludar a una persona muy especial: A la señorita Airi Kyosita, quien nos ha seguido a través de estos diez años musicalmente hablando; mi amigo Kenzo que esta con ella nos ha contado que es nuestra fan mas aguerrida, puesto que ha hecho hasta lo imposible por conseguir boletos para cada concierto y recital que damos, hasta nos cuenta que en cada lugar de Japón en el cual nos presentamos ella esta puntual. Muchas gracias Airi.
Airi se quedo completamente muda y con los ojos bien abiertos, mientras que los presentes aplaudían.
Mary – Para agradecerte el apoyo, te anuncio que eres la acreedora por dos años a una credencial la cual solo tienes que presentar para entrar a cualquier fecha y lugar en que nos presentemos, sin boleto y totalmente gratis; además de poder unirte a las convivencias del grupo que se presenten.
Airi literalmente enloqueció de gusto, abrazo a Kenzo sin darse cuenta y le agradeció varias veces al grupo.
Mary – Felicidades Airi, y para continuar, esta canción es dedicada por Kenzo, que la disfrutes.
El grupo comenzaba a tocar de nuevo una canción la cual era la favorita de Airi, la que disfrutaba más que ninguna: Summer Breeze.
Airi – Pero como es que-
Kenzo – Dejémoslo en que soy un hombre influyente, además de que no se me olvidan tus gustos.
Airi estaba totalmente absorta de toda preocupación, tristemente ni siquiera recordaba que estaba comprometida, aun teniendo un anillo. La siguiente canción era una pieza romántica, los presentes se levantaban de sus asientos para bailar con sus parejas; Kenzo le ofreció la mano a Airi, y esta acepto. Kenzo se la estaba ganando, sabía perfectamente los gustos y los puntos débiles de Airi. Kenzo tomo su mano, y con la otra la tomo por la cintura, y Airi puso la suya en su hombro; ahora se encontraban bailando Stay With Me. Airi recordaba los viejos tiempos de escuela, tanto de instituto como de universidad. L o malo es que seguía sin recordar que estaba comprometida.
El evento finalizó a las nueve de la noche, Kenzo pidió al valet parking su automóvil y abrió la puerta del lado del conductor, Airi subió y Kenzo hizo lo mismo; esta vez Airi ahora comenzaba plática con Kenzo. En el camino, Airi notó que no era el camino correcto.
Airi – Este no es el rumbo.
Kenzo – Lo sé, antes de que te marches quisiera llevarte a un último lugar, no tomara más de media hora.
Airi accedió, pero en el camino comenzaba a recapacitar acerca de sus acciones.
Airi (Para si misma) – Pero ¿Qué estoy haciendo?, esta no soy yo, ¿Qué te sucede Airi?, tienes a un hombre maravilloso a tu lado ¿y aun así tienes una cita con otro?, porque esto ya es una cita. Sera mejor decirle a Kenzo antes de irme que esta será la última vez que nos veamos.
Mas sin embargo, Airi no midió bien sus palabras, pensó “Sera mejor decirle a Kenzo antes de irme que esta será la última vez que nos veamos”, ¿Por qué no decírselo ahora? Nada le costaba detener a Kenzo en ese mismo instante, era inconsciente de sus propias acciones.
Llegaron a la cima de una colina, totalmente desierta, Kenzo descendió del automóvil, abrió la puerta de Airi y le extendió la mano, Airi estaba un poco desconcertada.
Kenzo – Ven.
Airi - ¿?
Ambos se acercaron a la orilla de la colina, y mientras más lo hacían, se apreciaban luces; Airi se quedo fascinada ante lo que veía: Era la ciudad que se veía completamente desde la colina, era una maravilla observar las luces de la calle, de las casas y en parte del festival de verano. Airi se percato de ello, y en ese momento, fuegos artificiales comenzaban a adornar la ciudad.
Kenzo – El resplandor de la luz sobre tu rostro acentúa tu interminable belleza.
Kenzo se acerco y la tomo por la cintura, Airi se encontraba indecisa.
Airi – Kenzo, no podemos, yo-
Kenzo – Estas comprometida, lo sé, pero aun no te casas, y aunque así fuera eso no sería un impedimento para demostrarte el infinito amor que siento por ti. Tus hermosos ojos de miel me demuestran con ternura que aun me sigues amando igual que antes, al igual que yo.
Y diciendo esto, la besó; Airi opuso un poco de resistencia, y fue poca porque no tardo en rendirse a la pasión que se desprendía de él, y en un momento le rodeo con sus brazos.
Airi (Para si) – LO SIENTO….TARMA.
Airi no llego al departamento de Tarma.
Es triste los acontecimientos posteriores a esa noche; Tarma esperaba ya desde la mañana, Airi llego a medio día, sabía que tenía que hablar con él, puesto que Airi siempre era franca, no era una mujer hipócrita, sabía que Tarma tenía que saber la verdad, y así fue, Airi se lo dijo, Tarma actuaba con calma, parecería que después de todo era un hombre sensato, después de discutirlo, Airi acordó marcharse del apartamento de Tarma, y rompió con él, después de eso, Airi empacó sus cosas y abandono a Tarma; sabia que disculparse seria la humillación mas grane para él; el estaba totalmente absorto, mirando a la ventana, con una serenidad mortal; al siguiente día Marco y Fio iban a visitarle, y al entrar en el departamento, miraron con terror: los vidrios de las ventanas estaban totalmente destrozados, los pedazos regados en parte de la sala, cocina y comedor, su cama totalmente desarreglada, las bases de madera que la sostenían estaban totalmente trozadas, un pequeño mueble que tenia al lado de esta, a dos metros se encontraba de cabeza, y el cajón se apreciaba desde una de las ventanas en una azotea vecina, totalmente desecho; platos, tazas, vasos, sartenes, totalmente en pedazos, el televisor con la pantalla quebrada, el estéreo en varias piezas. En medio de todo esto, la foto de Airi se encontraba totalmente trozada, en miles de pedazos, un rompecabezas que nunca podría ser armado. Marco y Fio estaban horrorizados por lo que veían, puesto que no sabían si su amigo estaría bien, si le había pasado algo, si sería un tipo de venganza por parte de alguno de los tantos que habían sido enjuiciados y encarcelados por su culpa. Entonces Fio noto entre los escombros un brillo propio de una joya; era el anillo de compromiso de Airi; Fio entendió lo que sucedía. Tarma se encontraba encerrado acusado por daños en propiedad ajena por parte del dueño del edificio y de los vecinos. Después de eso, Tarma se mudo lejos de sus pesadillas, a un departamento al lado contrario de la ciudad; su número asignado fue el numero 28.
Ya está de más contar detalles después de eso, Tarma se alcoholizaba a diario, fue amonestado y dado de baja por medio año en la armada regular por inasistencia, sus amigos, en especial Marco y Fio jamás volvieron a mencionar el nombre de Airi.
Izumi - ¿Te das cuenta? Te aseguro que aun piensas en eso.
Tarma – Pues no te lo niego, pero no lo hago en la forma en que tú crees.
Izumi – Te aseguro que esto solo es pasajero para ti, después de un tiempo olvidaras que sientes algo por mí.
Tarma – No es así, aunque son pocos los detalles hacia contigo, te aseguro que no serán los últimos ni los primeros.
Izumi – Te agradezco lo que has hecho esta noche, nunca tuve un detalle tan bonito, y mucho menos el del pastel, aunque no fuera mi fecha de cumpleaños.
Tarma – Porque no la sabes.
Izumi – Tarma, estoy hablando en serio.
Tarma – Yo también, quiero estar contigo.
Izumi – Tarma eso es un imposible; entiende que yo no te puedo ofrecer algo así; ¿Qué crees que te dirán mis clientes cuando nos vean en la calle? “Señor, que linda y respetable novia tiene”, por favor, esto es un imposible.
Tarma – Eso está de más, que digan lo que quieran, yo sé que esto lo haces por necesidad, no porque tú quieras.
Izumi – Pues sí, pero eso no quita lo que soy ahora.
Tarma - ¿Y?, Eres un ser humano, sientes y amas igual que los demás, piensas, tienes dos brazos, manos, pies, ¿En que eres distinta a los demás?
Ante las palabras de Tarma, Izumi se quedo pensante, pero reacciono de inmediato, puesto que esas palabras la hacían flaquear.
Izumi – Tarma, por favor-
Tarma le puso un dedo sobre sus labios, y la beso. Si Izumi había flaqueado con las palabras anteriores de Tarma, ahora quedaba totalmente desmoronada, rendida a sus pies. Volvieron a hacer el amor. Ahora el reloj marcaba las seis.
Izumi – ¿Pues que nunca te cansas? NUEVE ERECCIONES CONSECUTIVAS, NUEVE.
Tarma – Debes de comprender que estuve cinco veces en cuarentena.
Izumi - ¿Cómo que cinco veces?
Tarma – si, seis meses y veinte días.
Izumi - ¿Y no sería más sencillo decirlo en meses?
Tarma – Pues sí, pero fue un chiste.
Izumi – Lo sé, y uno muy malo.
Ambos se acomodaron para dormir un rato, ahora ya era navidad; Tarma miro por un momento a Izumi antes de dormir:
Izumi - ¿Qué pasa?
Tarma – Nada, solo quería admirar tus hermosos ojos.
Izumi – Hum, más que hermosos diría extraños.
Tarma – Claro que no, son únicos.
Izumi - ¿Por ser de iris diferente?
Tarma – Así es; uno verde y uno negro, te representan perfectamente.
Izumi - ¿Cómo es eso?
Tarma – Puesto que eres una mujer fuerte, que nunca se doblega ante nadie, que se defiende con uñas y dientes; pero a la vez eres la mas cariñosa, la mujer más frágil del mundo diría yo; esas facetas se representan en esos ojos diferentes, que a su vez son honestos.
Izumi sonrió, y ambos se dispusieron a dormir.
Más tarde, daban las once de la mañana, y Tarma se despertaba como nunca antes, se sentía más que reanimado, (y como no, después de casi seis horas de sexo, y nueve erecciones consecutivas), además se sentía perfectamente descansado; en eso escuchó la regadera, Izumi no estaba en la cama.
Tarma sonreía despiadadamente.
Izumi iba a mitad de su baño, se enjabonaba los pechos cuando de pronto sintió una mano encima de uno de ellos; se sobresalto sin más, pero se quedo boquiabierta por completo después de lo que vio:
Izumi - ¡¿D-DIIEZZ?!
Después, cuando el reloj marcaba las doce y media, ambos se vestían.
Izumi – Cuando pasaba por el mercado del día de ayer, a todos los puestos se le habían terminado el camarón; ¿Tuviste algo que ver?
Tarma mantenía una enorme sonrisa, e Izumi no aguanto y echó a reír.
Después de eso, Izumi abandonaba la casa de Tarma, no sin antes escuchar las últimas palabras de su boca:
Tarma – Te veré en año nuevo.
Las risas y la felicidad, ahora se tornaban en seriedad.
Izumi se quedó un momento estática, y luego se marcho; Tarma se sentaba en el sillón.
Transcurría la semana sin mucha novedad, el día 26 Marco y Fio visitaban a Tarma; salían a dar la vuelta, los adornos y árboles de navidad aun permanecían en las casas y en las calles, puesto que querían darle la despedida a este año, antes de ser olvidados hasta el siguiente. Marco y Fio le contaban las anécdotas a Tarma que vivieron en 24 y 25 en casa de Fio, y de cómo Marco se emborracho como es su costumbre, e imitando a un karateca destruyo el lavabo. De cómo Walter le cantaba ebrio una canción romántica a Tyra, pero este término vomitando y tuvo que limpiar y trapear el mismo el comedor al día siguiente. Después Tarma se despedía, pasó por la calle que Izumi acostumbraba, pero no la vio; al siguiente día Tarma recibía la visita de sus padres, y estuvo todo el día con ellos en casa, hablando acerca de lo ocurrido en estos últimos días. Al dar las nueve de la noche, sus padres se marchaban; Tarma salió a comprar sus cigarrillos con David.
David – Se me terminaron amigo Tarma.
Tarma – Deja vu.
Tarma iba en busca de sus cigarrillos, y una vez más paso por la calle que Izumi frecuentaba; estaba una vez más ausente.
Tarma comenzó a pensar en lo sucedido; a pensar en que Izumi iba en serio con su decisión, comenzó a analizar la situación, y comenzaba un poco a entenderla, puesto que no le importaba el que dirían, pero le importaba la incomodidad de Izumi. Y fue entonces que llego el día treinta y uno, había festejos por doquier desde temprano, Tarma se encontraba mas arreglado que nunca, puesto que había comprado un traje exorbitantemente caro, pero para el valía la pena, puesto que era de marca: un Hugo Boss original. Fue entonces que transcurrieron un par de horas, y al ser las cuatro con veinte, alguien llamaba a su puerta.
Tarma – IZUMI.
Tarma abrió en seguida la puerta, pero no era la persona que esperaba:
Alexia - ¿Tarma Roving?
Tarma – Así es.
Alexia – Me llamo Alexia, soy amiga de Izumi. (¿Recuerdan aquella de” que mala pata amiga”?)
Tarma – Que tal, mucho gusto.
Alexia – Estoy aquí porque Izumi me pidió darte esta carta.
Alexia le entrego un sobre.
Alexia – Bueno, mi deber aquí termino; claro que por supuesto, si necesitas una mano amiga para tus DIEZ VECES, me avisas guapo.
Tarma (Sonriendo) – Claro, lo tendré en cuenta.
Tarma cerró la puerta, y aun continuaba riendo por el comentario.
Tarma (Entre risas) – Izumi.
Tarma leía la carta:
“Tarma, el tiempo que pase contigo fue como un sueño, eso es algo que nadie jamás en el mundo me quitara; quería decirte todo esto en persona, pero si te veo una vez mas no seré capaz de sostener mi propia decisión; eres el mejor hombre que eh conocido, tanto que te mereces a alguien mejor que yo, que no se arrepienta de su pasado, alguien que no puede darte amor como tu quisieras, porque no tiene suficiente amor para sí misma, porque se siente insuficiente para formar una familia. Eh encontrado a una buena mujer que me ha ofrecido trabajo de cocinera, aunque no se cocinar, pero ella me dijo que me enseñaría, así que ya no me veras en los rumbos, puesto que el negocio está al otro lado de la ciudad; eh descubierto que realmente la gente buena existe, yo, quien no creía en la felicidad, ahora la tengo al alcance de mis manos, gracias a EL, puesto que te puso en mi camino, eres mi ángel de la guarda. Gracias Tarma por todo, nunca te olvidaré, a pesar de la distancia, siempre estarás conmigo.
P.D. Te aseguro que harás a una mujer muy pero muy feliz si le cumples con tus DIEZ VECES.

Tarma lloraba, pero esta vez era de felicidad, sentía una alegría infinita por Izumi; no se sentía mal por la decisión de ella, al contrario, comprendió que era lo mejor, y se sentía más vivo que nunca, además de que ahora volvía a reír por el comentario de Izumi. Sentía que había algo mas allá que los unía, un lazo muy familiar. Se sentía tan bien que ahora tenía ganas de salir, volvía a ser por completo el Tarma de siempre; se disponía a abandonar su departamento, pero se dio cuenta que le faltaba lo más importante; sus lentes. Así que cuando iba a abrir la puerta, regreso por ellos.
Tarma – Ahora sí, listo.
En eso sonó el teléfono:
Marco – Bueno, ¿Tarma?
Tarma – Quien más.
Marco – hoy en la noche vamos a reunirnos en la casa del ermitaño, ¿quieres venir?
Tarma – ¿El famoso restaurante de cortes de carne?
Marco – Así es.
Tarma – Cuenta con ello.
Marco - ¿En serio?
Tarma – Por supuesto.
Marco - Muy bien, pues nos vemos a las nueve.
Tarma – Ok.
Tarma colgó. Ahora se dirigía a la calle con su complemento ideal; sus lentes. Parecía un galán de telenovela, algo así como el William Levi japonés. Y por supuesto, a la mirada de las mujeres no pasaba desapercibido:
Trió de chicas - ¡Miren, miren! Allá enfrente, ese chico esta guapísimo.
Dos amigas – Uy uyuyuy, esta como quiere, es un cuero.
Dos mas – SHH, Ay papi, quisiera que me dieras mi año nuevo.
Tarma sonreía graciosamente, pero en realidad pensaba jactarse de ello con sus compañeros. En eso su estomago le exigía saciar el apetito.
Tarma – Mmm… se me antoja un postre.
En el otro lado de la ciudad, una pareja de novios se detenían con un voceador:
Hombre – Que tontería, ¿Para qué compras la lotería?
Mujer – Mmm… no lo sé, quizá sea el bueno.
Hombre – ¿Además, desde cuando una bióloga marina y un Químico farmacéutico que ganan millones al año compran la lotería?
Mujer – Bueno, solo es por diversión.
En eso iba pasando una chica.
Izumi – Se me hace tarde, todo por culpa de Alexia, si no hubiera tardado tanto en encontrar la ropa adecuada, ya estaría con la señora, ahora a ver si no se va sin mí.
Mujer – Amiga, ven.
Izumi – (Ay dios, ahora que), ¿Qué pasa?
Mujer – Te regalo este boleto, el aguado de mi marido no lo quiere, toma.
Izumi – Ah, gracias.
Mujer – Nos vemos.
Izumi – Muchas gracias. Un billete de lotería: no creo que me sirva, pero es malo despreciar un regalo que es desinteresado.
Izumi lo metió en su bolsa; los números que tenían el boleto eran: 5623487906.Estos mismos números serian anunciados el día de mañana, con un valor de 1,000.000 de yenes.
Volviendo con Tarma:
Tarma – Esta es la primera vez que vengo a esta pastelería, me han dicho que dan un pastel delicioso.
Tarma pasaba al mostrador donde se encontraban las rebanadas de pasteles, y encontró uno de frambuesa; ya se le hacía agua la boca, extendió su mano para tomarlo de la charolita, pero en eso otra mano lo tomo del otro lado; una jovencita con unos pantalones acampanados, tenis, y una blusa negra.
Chica – HEY, este es mi postre favorito.
Tarma – Lo siento pero yo lo vi primero.
Chica – ¿Ah sí? Pues yo llevo más de un año viniendo a esta pastelería; yo tengo más derecho que tu.
Tarma – Ay, m-me lleva el diablo.
Chica - ¿Lo ves?
Tarma – Pues aun así ya lo decidí.
Chica – Dios, pareces un niño.
Tarma - ¿Y qué hay de ti?
Chica – Mira, ni tú ni yo, decidámoslo justamente; escojamos un color, vallamos afuera, y el primer automóvil que pase con el color elegido, será el ganador, el primero, no más.
Tarma - ¿Y me dices niño?
Ambos salieron a la calle, la chica escogió el color rojo, y Tarma el negro, la gente de adentro escuchó los detalles, y muchos miraban por la ventana, algunos hasta apostaban cual pasaría primero. Esperaron solo unos cuantos minutos, hasta que un trolebús de color rojo con negro pasó por el lugar.
Tarma –……
Chica - ……
Ambos se miraron.
Chica - …………. ¡¡ESE PASTEL ES MIO!!
La chica entro corriendo.
Tarma – Que diablos, REGRESA AQUÍ TRAIDORA.
Ambos regresaron corriendo, la chica delante de Tarma, y cuando cantaba victoria:
Chica - Ven con mami delicioso- ¿QUUUUEEEEEEEE?
El pastel había desaparecido, había sido vendido. La chica quedo boquiabierta. Los clientes reían a carcajadas, Tarma también; la chica se puso seria, y luego también echó a reír. Las cosas se tranquilizaban, y ahora los clientes hablaban entre sí del buen rato que habían pasado.
Tarma – Que tontería.
Chica (Sonriendo) – Tienes razón. Me llamo Eri, Erissa Kasamoto.
Tarma – Tarmicle Roving.
Eri – Mucho gusto; Bueno, y ahora déjame pensar.
Tarma - ¿Pensar el que?
Eri – En como seré compensada por esta desgracia.
Tarma - ¿?
Eri – Tendrás que invitarme una bebida y un pastel para compensar.
Tarma dirigiéndose a los lectores.
Tarma – Bien dicen que la tercera es la vencida amigos, ¿Ustedes que creen?......

Finale.



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mensaje Re: Un cuento de navidad 2da

Mensaje por Tar10 el Vie Dic 31, 2010 6:06 pm

bonito fic me gusto.

Smile


un gameplay:



Pronto videotutoriales de las Sagas de MS de la 1 hasta la 3D
M1:todavía no realizada
M2:todavía no relizada
MX:todavía no realizada
M3:96% realizada.
M4:todavía no realizada
M5:todavía no realizada
M6:todavía no realizada
MS3D:todavía no realizzada



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